El sector de los cierres y tapones creció en términos económicos en 2018 por quinto curso consecutivo, logrando un avance cercano al 5%. El desarrollo de referencias cada vez más evolucionadas y la apuesta por la internacionalización de la actividad han contribuido a esta evolución que, no obstante, se mantiene plana en volumen. Esto es resultado del conocido como efecto "premiumización" del consumo, esto es, una menor demanda de productos, pero de mayor valor. En el ámbito de los cierres y tapones esto se traduce en piezas de diseño, personalizadas, seguras y funcionales, con características como la precisión en la dosificación o el control de vertido. La sostenibilidad es otra de las cualidades más demandadas para los nuevos desarrollos entre la población, especialmente sensible al impacto ambiental de los plásticos. Esto ha puesto en el disparadero a la industria de cierres plásticos, la que mayor peso tiene en nuestro país, que también tiene que hacer frente a los cambios legislativos impulsados por la UE en este sentido. Surgen así proyectos como el de la líder del mercado, Betapack, pionera en el desarrollo de un cierre para bebidas que permanece en todo momento unido a la banda incorporada al envase. Ésta es una de las iniciativas más destacadas de cuantas ha realizado la industria en el último año, pero no la única. El resto, se pormenorizan en el presente informe sectorial, en el que se analizan también otras cuestiones como la oportunidad que esta corriente contraria a los plásticos otorga a los fabricantes de cierres metálicos como Silgan, Grupo Torrent, Crown, Axilone Metal o Guala, todos ellos, entre los primeros operadores del sector en España junto a Tetra Pak Closures, Bericap España, Closure Systems International o Plásticos Castellá. Todas ellas, encabezan el ranking sectorial incluido en este Informe, en el que se ofrece información de ventas, volumen comercializado, tasa de exportación e inversiones de alrededor de 40 compañías con presencia en este sector. Igualmente, se analiza la evolución de la producción taponera en los últimos años y de su actividad en el exterior, circunstancia que adquiere cada vez más peso por el proceso de globalización que atraviesa la industria del E+E y que tiene su incidencia en el ámbito de los tapones, especialmente, tras el cierre de Tapon Spain y el anuncio de la próxima clausura de Silgan White Cap.