El sector productor de conservas de pescado y marisco en España mantuvo el tipo en 2024, con un ligero incremento en su producción (+0,7%) y en su valorización (+1%).
Tal y como ha dado a conocer Roberto Alonso, secretario general de la patronal conservera Anfaco-Cecopesca en su rueda de prensa anual de presentación de resultados de la industria del mar, la producción de conservas en 2024 se situó en 308.506 t, por valor de 1.898 M€, consolidándose como la principal industria de transformados productos del mar, que incluye también pescado congelado y pescado fresco-refrigerado, suponiendo alrededor del 50% del valor total. Esta industria trasformadora, a su vez, supone casi el 50% del volumen de producción de mariscos, pescados y sus transformados (incluyendo capturas y acuicultura), porcentaje que supera el 70% en valor.
Volviendo a las conservas, estos datos se encuentran en línea con los aportados por la propia Anfaco para el Informe 2025 del sector de conservas de pescado y marisco, donde ya se apuntaba a un mantenimiento de la producción de años anteriores, revertiendo definitivamente la caída registrada por la industria en 2021 y 2022. Sin embargo, los datos siguen estando bastante alejados de las 350.000 t de conservas que produjo la industria hace apenas un lustro.
Por categorías, el atún se mantiene como el motor de la industria conservera, aportando casi el 74% de la producción y casi el 56% del valor total. No obstante, destaca la recuperación en el último año de la producción de chipirones y calamares (+8,6%) y de los mejillones (+3%), categoría que se consolida como la cuarta en volumen de producción (tras el atún, la sardina y la anchoa) y la segunda en valor (por detrás de los túnidos). En el otro extremo se encuentran las sardinas-sardinillas, que han sufrido la falta de materia prima en caladeros clave como el Atlántico y Marruecos.
Esto demuestra, en palabras de Alonso, que el sector conservero se está estabilizando y que la apuesta por el valor añadido que ha emprendido la industria es “el camino a seguir”. “La desaceleración de la inflación, el desempeño competitivo de las exportaciones y la inversión para la competitividad son algunos de los elementos que deben ayudar a sostener el volumen de producción en el contexto actual”, han apuntado desde Anfaco. Vinculado a la necesidad de inversión de la industria, se encuentran las ayudas previstas en el Perte Mar-Industria, del que se están dando los primeros pasos con la toma en consideración de hasta 27 de los proyectos presentados por la industria. En su opinión, la convocatoria ha sido un éxito y demuestra que “la industria del mar apuesta por España”, lo que hará necesario no sólo la ampliación de los fondos hasta los 40 M€, sino también posibles futuras ampliaciones antes de 2027.
Las conservas se consolidan como el motor de la industria del mar
Como ya pasara en 2023, la exportación volvió a ser el motor de la industria del mar en general y del sector conservero en particular en el último año. Las ventas de conservas fuera de nuestras fronteras crecieron un 3,7% en volumen y aumentaron un 8,1% en valor, de forma que su progresión supera el 13,5% en toneladas y el 51% en valor desde 2019, con los túnidos representando el 54% del volumen total de conservas exportado.
En el total de la industria, la de conservas fue la categoría que mejor comportamiento tuvo en el exterior en el último año. El pescado congelado, por su parte, registró una caída del 7% en volumen y por encima del 8,3% en valor, lo que supone que, desde 2019, esta industria, que tiene en el atún listado su principal producto exportado, ha reducido sus ventas exteriores un 16,6% en volumen y alrededor del 5,7% en valor.
En términos absolutos, las exportaciones cayeron un 1,8% en volumen y un 0,4% en valor, de forma que la balanza comercial exterior del sector se mantiene en negativo, con una tasa de cobertura del 65,2% en volumen y del 63,2% en valor. Pese a ello, desde Anfaco, se destaca el hecho de que, pese a que las exportaciones han bajado, sube la venta al exterior de las presentaciones innovadoras y de productos ready to eat, preparaciones todas ellas que aportan valor.
El peso de los mercados internacionales en la industria del mar pone el foco sobre los movimientos comerciales internacionales, con la política arancelaria de EEUU en el punto de mira. Si bien, la mayor parte de las exportaciones de la industria del mar se realizan a la UE (68,5%), el país norteamericano se mantiene como el principal mercado de fuera de la Unión destino de pescado fresco, crustáceos y conservas de pescado, como sepia, mejillones o calamares. En total, en el último año, se exportaron alrededor de 100 M€ en productos del mar hasta este país. Pese a ello, Alonso aboga por la calma y confía en que finalmente no se apliquen los aranceles anunciados, lo que permitiría a la industria del mar española seguir accediendo a un mercado que está apostando por los productos transformados y de valor añadido productos en España.
El consumo interno se mantiene frágil
Los mercados internacionales ganan más relevancia si cabe en un contexto de fragilidad de la demanda interna que, según palabras de Alonso, “sigue en caída libre”. “España tiene un problema de consumo de productos pesqueros, por lo que se necesitan medidas urgentes para recuperar los niveles de consumo de años anteriores”, indica.
Aun así, el freno a la inflación y la innovación de la industria han contenido en el último año la sangría de años anteriores, especialmente en el caso de las conservas, que se mantiene como la segunda vía de acceso al consumo de pescado en el hogar. Según los datos facilitados por el Mapa relativos al año móvil diciembre 2023 hasta noviembre de 2024, el consumo de la categoría de pesca retrocede un 2,7 % en volumen, mientras que el valor crece un 1,5 %, totalizando 851.315 t por valor de 9.441 M€.
Por industrias, sin embargo, tan solo la conserva y los ahumados consiguieron mejorar sus números, elevando sus ventas un 3,6% y un 0,7%, respectivamente, gracias al traspaso de parte de la demanda que registraba en años anteriores el pescado fresco y congelado. El resto de los grupos de productos redujeron su volumen de consumo, una constante en los últimos cinco años. “El impulso de la innovación hacia productos de alto valor, como las preparaciones y conservas, muestran el camino para adaptarse a los nuevos hábitos”, apunta Alonso.
Expectativas “inciertas” para 2025
Para 2025, las perspectivas del mercado siguen siendo “inciertas”, con la disponibilidad de materias primas como uno de los principales “desafíos” de la industria, por las fluctuaciones y el impacto del cambio climático. También influirá, en su opinión, la debilidad de la demanda interna y la incertidumbre derivada de las políticas comerciales internacionales, como la encabezada por EEUU, en un contexto de creciente competencia internacional “en ocasiones desleal con prácticas INDNR”, en referencia a las negociaciones de la UE con Tailandia para la firma de un Tratado de Libre Comercio, del que, insisten, deben quedar excluidas las conservas por ser un producto sensible. “Es una incoherencia abrir el mercado europeo a una industria como la tailandesa construida sobre un producto que carece de controles”, apuntan.
Por último, la escasez de mano de obra cualificada o la expansión de productos sustitutivos son otros retos que imponen la actualidad del sector transformador y conservero. En resumen, en este contexto, “es necesario garantizar el suministro de pescados y mariscos, mejorar la competitividad y estimular el consumo en todos los mercados”, ha concluido.